Parque Grande Zaragoza |
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Imágenes del Parque Grande de Zaragoza.
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Conjuntos singulares del Parque Grande: palmeras canarias de la Plaza de la PrincesaLas hermosas palmeras canarias de la Plaza de la Princesa (las mismas que hemos visto en otras notas como hábitat de las ruidosas cotorras grises argentinas), están incluidas en el Catálogo de Árboles y Conjuntos singulares de la ciudad de Zaragoza. Son ejemplares singulares por su porte, altura y belleza. El conjunto, con la Fuente de Neptuno en su centro, es una de las imágenes más características del Parque Grande. La Phoenix canariensis -que se cría de forma natural en las Islas Canarias- es una palmera de gran tamaño, solitaria (sin retoños) y dioica (con sexos separados sobre plantas distintas). Su tronco es muy grueso y puede superar los 30 metros de altura. Las cicatrices foliares lo decoran típicamente con dibujos en forma de rombo y, en su parte superior, es arropado por las bases de los hojas y por las fibras, que persisten durante años e incluso décadas antes de caer. Es la palmera con mayor cantidad de hojas en su copa, pudiendo contar con más de 50, y cada una de ellas con unos 400 segmentos alineados en dos planos que, en la mayoría de los ejemplares, se tuercen lateralmente 90 grados. El aparato radicular es extenso y no posee raíces principales. Cuenta con miles de raíces fibrosas que no aumentan de diámetro con el tiempo y le permiten aprovechar bolsas de agua subterráneas, sobrevivir a cortos periodos de encharcamiento, fijar tenazmente el sustrato y anclarse en los más inestables fondos de barranco. Es una especie muy longeva, tanto que los ejemplares más altos llegan a superar los dos y hasta tres siglos de edad. La época de floración es variable y suele desarrollarse antes de la estación fría y húmeda, cuando el viento y los insectos transportan el polen hasta las hembras. Los frutos -pequeños dátiles ovoideos (mucho menores en tamaño que los de la palmera datilera)-, dulces y fuertemente coloreados, maduran a lo largo de la estación seca y cálida y son dispersados por algunas aves que los ingieren enteros. Otros pájaros actúan de depredadores, pues comen solamente la pulpa carnosa y dejan caer la semilla al pie de la madre, donde generalmente no prosperan.
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